
Rompiendo moldes
Iara Viñuelas, cofundadora de Par&Escala, emprendiendo con la sostenibilidad como bandera
Fotografía: @sadtan.g
El término emprendimiento fue acuñado en los años 20 y desarrollado posteriormente por el economista Joseph Schumpeter, que definió como emprendedor o emprendedora a quien tiene la disposición y es capaz de convertir una nueva idea en una innovación exitosa. Seis décadas más tarde, Bill Drayton estableció la denominación de emprendedor social, englobando a todas las personas que resuelven problemas sociales o buscan ideas con el fin de provocar cambios en el statu quo a través de una metodología empresarial basada en la sostenibilidad. Podemos situar en el intermedio de ambos conceptos a Iara Viñuelas, cofundadora de Par&Escala.
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Atemporal, cómoda, versátil, sostenible, artesanal y original son algunos de los adjetivos con los que podemos describir los productos de esta marca. De la pasión por los viajes y la naturaleza nace este proyecto que aúna culturas y apuesta por el slow fashion. La aventura de dos amigas, Iara y Memi, una diseñadora de moda y la otra arquitecta, desemboca en una idea común. Un comienzo humilde y la pasión en cada paso definen esta marca de espíritu nómade; colecciones cápsula para vestir un estilo de vida basado en la regla de las tres r: reuse, reduce y recycle.
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Un espejo, un banco, un burro y una alfombra decoraban la habitación de la casa de Iara donde comenzaron a vender sus creaciones. El escenario ha cambiado pero la filosofía permanece. Su showroom ocupa un pequeño espacio en El Principal, un local de coworking con vida propia. El estudio es un valor añadido a la visita, un edificio emblemático, paredes con molduras blancas, techos altos y grandes ventanales son el complemento perfecto para las coloridas telas de la marca.


Los estampados block print y tie dye lucen sobre tejidos naturales conformando una colección de prendas de gran versatilidad que rompen con los calendarios impuestos por la industria. Iara Viñuelas nos presenta su marca y hablamos de emprendimiento, consumo consciente y futuro de la moda.
¿Qué hay detrás del nombre de Par&Escala?
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Surgió, pero nos ayudó una chica que se dedica al branding. Par porque somos dos y escala porque somos de la Patagonia y nos conocimos en Andorra, por lo que queríamos que hubiese algo de las montañas, aunque en realidad no tiene que ver con la escalada.
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Os definís como una marca de espíritu nómade, ¿qué significa?
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Somos mujeres, el espíritu nómade es una mujer aventurera. Es parte un poco de la cultura argentina, somos de todos lados porque descendemos de italianos, de españoles… Yo nací en Grecia, Memi en Argentina, después nos mudamos a Andorra y nos encontramos allí, luego yo me mudé a España, ahora ella está en Argentina pero probablemente el año que viene esté en otro lado, queríamos definir un poco eso. Sabemos que acá se dice nómada, pero nos cuesta un montón incorporarlo y siempre nos vamos a nómade.
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¿Cómo definirías Par&Escala?
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Es una marca atemporal y sostenible. Nos interesa mucho la sostenibilidad y lo artesanal, que los teñidos sean naturales…
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¿Cuál es la filosofía de la marca?
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Espíritu nómade, aventurero y versátil. Nuestra idea es: si quieres ponerte un vestido con tenis y con jersey en invierno, póntelo; y también está bueno que lo puedas usar en verano con sandalias y para ir a la playa. El concepto es una moda más atemporal y slow fashion.
Hacemos hincapié en que la gente empiece a consumir una moda atemporal y sostenible, no el último grito. En este momento hay mucha más conciencia. Obviamente, hay gente que no está de acuerdo, y está perfecto.
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¿Qué es para vosotras slow fashion?
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Es una tendencia a crear un consumo más responsable y consciente. Pensar, ¿qué necesito? Y comprarlo de mejor calidad, usarlo y gastarlo durante años. No estamos de acuerdo con las compras rápidas de dos lavados y lo tiro porque no me sirve más.
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¿Cómo definirías vuestro estilo?
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Versátil, oversize y cómodo. Todo lo que hacemos es cómodo. La idea es que te lo pongas y no te lo quieras quitar.
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¿A qué perfil de mujer os dirigís?
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A el que es en realidad nuestro público. Una mujer que se sienta empoderada, que tenga un interés por lo atemporal y por el slow fashion. La idea es que te pongas un vestido y te sientas “guau, estoy empoderadísima hoy”.
Nuestras clientas son mujeres de, aproximadamente, 26 años en adelante. Después, tenemos de todas las edades, es ropa tan versátil que le vale a todo el mundo. Al principio no teníamos tallas, ahora tenemos S, M y L. Nuestra ropa es floja por lo que nuestra S es en realidad una M. Nos pasa que gente que lleva una S le queda grande, pero no podemos ampliar el tallaje, todavía no podemos abarcar tanto.
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¿De dónde viene vuestro interés por la moda?
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Yo soy diseñadora de moda, al final estudié eso. Memi es arquitecta y el diseño también lo tiene muy latente. Mi interés por la moda es de siempre, Memi la verdad no lo sé, pero le encanta.
¿Cuáles son vuestras fuentes de inspiración?
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Los viajes y la naturaleza sobre todo. También, nuestro estilo de vida, al final Par&Escala es nuestra forma de vivir y como nos vestimos nosotras. Además las mujeres son una gran fuente de inspiración.
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La marca tiene un fuerte vínculo con la India, ¿por qué este país?
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Surgió en un viaje, nos enamoramos de India, de sus mujeres, de esa pasión que tienen por la vida. Volvimos en abril del año pasado y ahí nos metimos con ellos en las fábricas de block print, nos encantó y así surgió el vínculo.
Háblame de la técnica block print
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Es una técnica que se realiza con sellos de madera y en la que cada color es un proceso de teñido distinto. Verla en vivo es espectacular. La tela es algodón blanco y la sellan con una mezcla de cal y serrín. En el lugar en el que queda la mezcla el tinte no va tomar el color, luego se tiñe con plantas naturales.

Imagen cedida.

Los primeros productos de Par&Escala fueron kimonos hechos a partir de saris reutilizados, ¿qué historia hay detrás?
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El uso de saris es algo muy protagonista de la marca. La idea era contar la historia de las mujeres de la India desde otra perspectiva. Ese sari lo usó otra persona, en otro contexto y en otra cultura.
Memi me llamó un día y me dijo: “estoy en India comprando saris, te los mandó a tu casa”. Me llegó una caja con cinco y vimos que no eran nuevos, empezamos a investigar y nos dijeron que eran reutilizados. Nos pareció súper interesante y desde ahí seguimos con la idea de darle una segunda vida a algo en vez de descartarlo.
¿Cuáles son los principales materiales que componen las prendas?
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Los productos hechos con block print son de tela de algodón, los saris son mezcla de seda y poliéster. Luego tenemos productos modal satin en los que el proceso es uno por uno. Ahora incorporamos camisetas que son 100% algodón y para invierno borreguito que es algodón y poliéster. Intentamos siempre que todo sea lo más natural posible.
¿Dónde confeccionáis las prendas?
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Producimos en India, algunas cosas aquí en España y ahora también en Argentina. Aunque en España nos cuesta producir por ser cantidades tan pequeñas.
¿Quiénes forman parte del proceso?
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Memi y yo diseñamos, ahora contamos con Gonzalo que nos ayuda con los números y la organización, que era un punto débil. Aquí en Vigo, también trabajamos con Ali, nuestra modista, que nos ayudó desde el principio. Luego están los talleres. En India tenemos dos: el de Ajay y toda su familia, que son divinos y nos hacen todo lo que es block print y el de Madhav en Deli que hacen las prendas tie dye, los bordados y los saris. También trabajamos con un taller en Argentina, el de Lu y su novio, Pato. Quiero destacar que todos los talleres trabajan en condiciones dignas, en todos sabemos quién trabaja, sabemos cómo y los horarios que tienen. No lo pensamos en principio, pero en todos trabajan mujeres, de hecho en los de India son todas mujeres.
Después trabajamos puntualmente con fotógrafos diferentes, dependiendo de dónde hagamos las fotos. En cuanto a la web, nos la hicieron pero la actualizamos nosotras.
Más que ropa…
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Tenemos manteles y servilletas block print, algunos neceseres, botellas de agua reutilizables y gorritos, pero la mayoría es ropa. Recientemente hicimos una alianza con otra emprendedora, María Cala, que hace joyas. En un futuro igual incorporamos algún accesorio, pero por el momento no podemos abarcar tanto.
Sostenibilidad en todos los ámbitos…
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Las etiquetas son plantables. Fue idea de mi compañera, primero eran de manzanilla y ahora de tomate. Nos encanta, no sabemos si la gente las planta o no, pero va con la marca y cuando lo comentamos divierte.
Moda sin calendario.
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No hay colección de primavera, verano, otoño e invierno, eso nunca. Cada mes entran nuevas cosas, la mayoría de prendas pueden usarse en diferentes estaciones, aunque en invierno son un poco más abrigadas.
Prendas atemporales y sin periodo de rebajas, ¿perjudica esta filosofía a las ventas?
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Cuando ponemos un precio no lo ponemos para después poder rebajarlo al 50%, de hecho si lo hacemos perdemos dinero. Podemos hacer alguna mini promoción, por ejemplo en el día de la mujer hacemos un 10% o un 15%, pero al final el slow fashion no es compatible con las rebajas. No sé si vendemos menos pero sí que entra gente y nos pregunta: “¿no estáis en rebajas?” y “¿rebajas cuándo hacéis?”.

Continuamos la entrevista y echamos la vista atrás. La andadura de esta joven marca comenzó en abril de 2019. Tras un año de actividad la tienda online ya está disponible para adquirir los productos desde cualquier punto de España, Portugal, Reino Unido y Francia. Pero Iara y Memi no se conforman, “el año que viene nuestra idea es producir más y vender en algunas otras tiendas”, adelanta la primera. Los nuevos puntos de venta todavía no están fijados pero tienen en mente A Coruña, Madrid, Barcelona y País Vasco. Iara nos cuenta cómo comenzó todo y hace balance a un mes de terminar el año.
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¿Cómo decidisteis lanzaros a emprender?
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Las dos somos muy emprendedoras. Empezamos haciendo cinco kimonos con los primeros saris, vimos que funcionaba y que a la gente le gustaba y dijimos listo, queremos una marca. Empezamos por el nombre y con lo del espíritu nómade, así surgió Par&Escala. Todo el proceso fue muy rápido porque somos unas aceleradas.
¿Cuáles fueron los primeros pasos?
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Cuando empezamos Memi vivía en Andorra y ella vendía allí en su casa. En Vigo empezamos también en mi casa. En Argentina se hace bastante lo de vender en viviendas particulares pero aquí en España no. Cuando sabía que venía alguien echaba a mi novio, cerraba las puertas para que no vieran la cocina ni nada. Cuando vimos que mi casa no daba para más les robamos la oficina a mi novio y a su papá pero también estaba en un piso. Además íbamos mucho a markets, que nos ayudaron para que la gente nos conozca.
¿Por qué El Principal?
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Nos encantó, primero porque estábamos empezando y una tienda en la calle no era posible, no teníamos ni producto para sostenerlo. Nos recorrimos todos los coworking y cuando entré acá me pareció espectacular, el lugar, las ventanas, como que todo es lindo. Nos apuntamos para cuando quedase un lugar libre, nos llamaron y era invierno, nuestro primer invierno, y no teníamos productos de invierno pero seguimos adelante.
Todavía tenemos mucho que mejorar y estar aquí ayuda, es un lugar muy amigable. La idea es quedarnos aquí, por lo menos próximamente y viendo la situación, en un futuro seguro que no.
¿Cómo valoras el primer año de actividad?
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Súper positivo. Obviamente nos estresamos con la pandemia, pero la gente que consume el producto repite, y eso es buenísimo. Es difícil vender online cuando nadie te conoce, vendemos más en tienda, compran cuando ven y empiezan a tocar las telas, por eso online cuesta más. Lo que más hay que trabajar es que alguien de otra ciudad sin ver el producto nos compre.
¿Ha sido exitoso el proyecto?
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Sí, además nosotras no somos de aquí y al principio cuando empiezas un proyecto así todos los que te compran son gente conocida, y no es lo mismo que hacerlo en tu lugar. Pero la verdad es que tuvo buena repercusión y los markets nos abrieron mucho las puertas, darse a conocer es muy difícil.
¿Cuáles son vuestros retos inmediatos?
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Aumentar las ventas online y lograr la confianza del cliente. Estamos también con la idea de instalarnos en Argentina, que será dentro de muy poquito. Además, debemos mejorar los tiempos de producción, pero hay cosas que no dependen de nosotras.
¿Qué le dirías a una emprendedora?
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Que creen y confíen. Lo que hagas va a salir bien pero hay que tener perseverancia y oídos sordos. Siempre van a opinar y siempre van a estar ahí los miedos y las inseguridades, pero si estás convencida lo tienes que hacer, seguir, seguir y seguir. Nosotras acabábamos de empezar y pandemia, quién lo iba a pensar, pero todo lo que va pasando te sirve para crecer. La web era algo muy flojo de la marca y esto nos sirvió para mejorarla.

El comercio local atraviesa un momento crítico tras meses de pérdidas y ante la amenaza de otro confinamiento que les obligue a echar las verjas. La pandemia ha trastocado nuestras vidas y ha implantado cambios que llegan para quedarse. La industria de la moda no es ajena a la situación, la ropa cómoda y versátil se impone como tendencia, ¿pasa por aquí el futuro más cercano?
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¿Cómo os afectó la pandemia?
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Nos abrió muchas puertas pero afectó mucho a la producción. La pandemia es mundial y produzcas donde produzcas te va a afectar. En India, por ejemplo, la producción de mucha gente se iba acumulando en unos pocos talleres por el cierre de otros, y obviamente nosotras éramos las últimas en prioridad. En Argentina aprobamos una muestra y luego nos dijeron que no se había conseguido la tela porque las fábricas estaban cerradas, y otra vez a empezar. Pero sobre todo la pandemia también nos sirvió para fijarnos como se está vistiendo la gente, todo se está volviendo más informal y lo reflejamos en la colección.
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La moda evoluciona hacia la sostenibilidad y la comodidad se impone ante el teletrabajo y la suspensión de eventos. “Yo creo que hay un cambio. Las marcas empiezan a hacer colecciones supuestamente sostenibles y los clientes piensan más a la hora de consumir, hay que revertir eso de que lleguen paquetes y más paquetes”. La durabilidad de la ropa es cada vez un factor más determinante a la hora de comprar. La calidad y el mimo en cada detalle son el principal atributo de Par&Escala y los clientes lo valoran, “lo que estas comprando es un producto con un diferencial, lo masivo lo puedes conseguir en otro lado”.